Panoramica Zalamea

Sin abandonar el camino que traían los Reyes desde Córdoba llegamos a Zalamea de la Serena, noble villa conocida sobre todo porque Calderón de la Barca ambientó aquí una de sus obras más conocidas: El alcalde de Zalamea, obra inspirada en un juicio que dicen celebró allí la Reina Isabel de Castilla. Pero no es este el hecho más importante acontecido en este lugar. La población tiene su momento de esplendor a finales del siglo XV y principios del XVI con el establecimiento en ella de la corte de Don Juan de Zúñiga, Señor de la Serena, que terminó sus días como Cardenal y Arzobispo de Sevilla, nombrado por la propia Reina Isabel en 1504.

En la corte de Juan de Zúñiga vivieron y crearon grandes obras artistas y literatos, pudiendo decirse que trajeron el renacimiento a estas tierras dominadas por la Mesta y la Orden de Alcántara. En Zalamea por tanto se asentaron personajes de la talla del matemático y astrólogo judío Abraham Zacut (Abasurto), que tuvo que huir a Portugal tras la expulsión de los judíos; y el andaluz Antonio de Nebrija, que permaneció varios años en la Serena y escribió en ella algunas de sus más importantes obras como la primera Gramática Castellana.

 “…E hizo labrar en Zalamea, arrimada a la fortaleza un pedazo de casa para su aposentamiento, porque también gustaba de vivir en esta villa…

Era don Juan aficionado a las buenas letras y llevó consigo a algunos hombres insignes en ellas: al astrólogo Abasurto, al doctor De la Parra, al maestro de capilla Solórzano, al maestro Antonio de Lebrija…

El maestro Nebrija le enseñó latín y el judío le leyó la esfera y todo lo que era lícito saber en su arte y era tan aficionado que en un alto de uno de los aposentos de su casa hizo que le pintaran el cielo con sus planetas, astros y signos del Zodiaco…”

Don Juan de Zúñiga ejerció una enorme influencia en la Serena y dejó su huella reconstruyendo iglesias y castillos en Campanario, Quintana, Higuera y la Coronada.

La relación de Zalamea y los reyes católicos viene determinada por la figura de Don Juan de Zúñiga, duque de Arévalo que fue reconocido como maestre de la Orden de Alcántara por los Reyes Católicos en las capitulaciones con la Casa de Zúñiga, firmadas el 10 de abril de 1476. A partir de este momento los duques de Arévalo y La corte de Zalamea se ponen al servicio de Isabel y tienen un papel importantísimo en la lucha contra los portugueses, prueba de esto es que formó parte de las negociaciones de Alcántara en marzo del año 1479 en la fortaleza de Alcántara.

Esta postura en la guerra hizo que Isabel y Fernando eligieran en 1502 Zalamea de la Serena como lugar de descanso en su camino a Toledo, y a buen seguro para informarse de la marcha del frente de Medellín y del avance de tropas portuguesas.

 

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Palacio Don Juan Zuniga en ZalameaPalacio de Don Juan de Zúñiga

Como se ha comentado, este palacio fue cuna de una efervescencia cultural no conocida en estas tierras pero sólo se conserva hoy en día el acceso al castillo de Zalamea. Podemos contemplar la fachada de arco escarzano y molduras góticas e imaginar la silueta de las dos plantas con las que contaba y adivinar en su estructura un balcón de cantería, un arco conopial y una serie de pomas de estilo isabelino.
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Castillo de Zalamea

La reconquista de la zona a principios del siglo XIII hace de la Serena una comarca importantísima pos sus pastos para el ganado merino. Como ocurre con otras poblaciones, la fortaleza de hoy es fruto de sucesivas ampliaciones tras la Reconquista, aunque la más importante es la de Juan de Zúñiga. No obstante no ha perdido su aspecto militar y de fortaleza gracias a que mantiene sus torres, incluida la del Homenaje.

No podemos dejar el camino y marchar hacia Quintana, lugar dónde pernoctaron los reyes en 1502, sin hacer una parada en el Cancho Roano, yacimiento cercano a Zalamea datado en el siglo VI a.C. y considerado como el conjunto tartesio mejor conservado de la Península Ibérica.

 

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Quintana de la Serena, Castuera y Magacela:

Este municipio cercano a Zalamea y en la ruta de los reyes fue reconquistado en 1223 y al igual que toda la comarca estuvo bajo la Orden de Alcántara y durante el siglo XV sufrió las disputas entre los Solís, Monroy y Zúñiga por hacerse con el maestrazgo de la Orden hasta que Juan de Zúñiga se hizo con el mismo. Quintana tiene en la Iglesia de Nuestra Señora de los Milagros el testigo de esta época.