Llerena

Llerena es sin duda un punto clave en la historia que estamos contando, no solo porque disfrutó de la presencia real al menos en seis ocasiones, sino por la importancia como sede de las principales juderías, la casa de Don Luis Zapata, Consejero de la Reina, y la instauración del Tribunal de la Inquisición.

La conquista cristiana la efectúo Fernando III con la Orden de Santiago, convirtiendo a Llerena en el centro vital de la institución y en la capital extremeña de la provincia de León y con ello, en sede y residencia de sus Maestres.

Cuando Isabel se corona y comienza la guerra de sucesión, en Llerena se vivía una profunda integración de las tres culturas, la cristiana, la judía y la musulmana. Especial importancia tuvo la comunidad judía que se había asentado, apoyada por la corona tras la reconquista, dando a Llerena una prosperidad económica y cultural influyente en toda la zona y en Castilla. Tanto fue así que los propios Reyes Católicos en 1479 eliminaron la prohibición que existía en toda España de celebrar ferias y mercados, dado el poder que tenían las familias hebreas allí asentadas y las dotes negociadoras de su representante el Rabí Mayr.

Durante los años sucesivos a la reconquista se asientan en Llerena gran cantidad de familias judías apoyadas por la corona para conseguir una mayor repoblación. La aljama de Llerena llegó a albergar a 600 familias en torno a la zona ocupada por la sinagoga, actualmente Ermita de Santa Catalina. Estos clanes familiares hebreos convierten al municipio en una población próspera y con unos niveles muy elevados, tanto en lo económico como en lo cultural.

Poco tiempo después, tras el decreto de expulsión ordenado por los Reyes Católicos en 1492, en Llerena se quedan 125 familias judías que adquieren la cualidad de judeoconversas. Junto con la colonia de judeoconversos de  Fregenal de la Sierra se convierten en los núcleos poblacionales de mayor número de cristianos nuevos. No es de extrañar, pues, que fuera en Llerena donde los mismos reyes que habían otorgado la gracia en 1479 instauraran a finales del siglo XV el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición, gracias al consejo y la influencia política del licenciado Don Luis Zapata, Consejero y asesor de los Reyes Católicos desde el inicio de la guerra de sucesión.

La prosperidad cultural de Llerena quedaba reflejada en la  escuela de traductores, en el trazado urbano y en sus edificios.

“…una ciudad llena de ornato y fortaleza, gozosa de ver y ser vista, con muy buenos edificios y casas. Muy Noble Leal y Muy Antigua”, Andrés Morillo.

Debido a la situación geográfica y a la influencia del Licenciado Zapata y de Don Alonso de Cárdenas (Maestre de la Orden de Santiago), las estancias de los reyes en Llerena fueron frecuentes, alojándose en la residencia de dichos personajes.

La primera estancia se detalla en 1477 cuando la Reina regresaba de Cáceres por la Ruta de la Plata acompañada por Don Alonso de Cárdenas. En 1478 fue Fernando quien, procedente de Sevilla con rumbo a Trujillo, hace parada en la residencia de Cárdenas. También están documentadas  tres estancias más en 1497, 1502 y 1511, siendo la más larga la de 1502 (del 3 al 12 de marzo) en la que los Reyes se alojaron en Llerena durante una semana en la residencia del Licenciado Zapata. En esta estancia y en este sitio nombraron a Juana sucesora del trono y firmaron en Valencia de las Torres la autorización del cuarto viaje de Colón.

 

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Recinto amurallado de LlerenaRecinto amurallado de Llerena

Este recinto de origen árabe, reutilizado y modificado por los cristianos después, se caracteriza por la forma de su planta de caparazón de tortuga. De gran solidez, sirvió de defensa y puerta a la ciudad. Por este reciento, concretamente por la llamada Puerta de Villagarcía, hicieron su entrada en la ciudad los Reyes Católicos durante su visita. La fidelidad a la corona de ilustres tales como Don Lorenzo Suárez de Figueroa a finales del siglo XIV, Alonso Cárdenas y el Licenciado Zapata hicieron de este elemento defensivo una preciada defensa sobre todo en las revueltas de Andalucía (Enrique IV) y en la guerra de sucesión (Isabel y Juana).

Hoy en día se puede apreciar parte de esta estructura defensiva de la cual se conservan varios tramos y puertas.

 

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Aljama de Llerena

Como se ha comentado, la Aljama o Judería de Llerena era una de las más extensas y ricas de Extremadura. Cuando los Reyes Católicos expulsaron a los judíos, se convirtieron al cristianismo más de 160 familias que continuaron en este barrio anexo a la sinagoga. Hoy en día aún se conserva parte de esta fisonomía tan característica.

 

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Iglesia parroquial de Nuestra Señora de la GranadaIglesia parroquial de Nuestra Señora de la Granada

De esta iglesia, que tiene su origen en la Reconquista, se tiene noticia desde finales del siglo XV. En su actual fábrica se encuentra en perfecta armonía los estilos Mudéjar y Barroco, con un peso específico del estilo andaluz, aunque en el siglo XVIII tras una reforma en profundidad el barroco y rococó le dan la apariencia que hoy vemos. Destaca en el interior la capilla de San Juan Bautista, del gótico final con algunos elementos renacentistas, la cual fue comprada y remodelada por la familia Zapata, que contó entre sus componentes con un consejero de los Reyes Católicos y un testigo privilegiado del testamento de Isabel la Católica.

 

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Iglesia parroquial de Santiago ApóstolIglesia parroquial de Santiago Apóstol

En esta Iglesia del recinto amurallado está enterrado Don Alonso de Cárdenas, el último Maestre de la Orden de Santiago. Fue el fundador y principal impulsor de la construcción del templo, el cual presenta esculturas y escudos dedicados a él.

La iglesia, de una sola nave y con sacristía, ha sido remodelada varias veces y con distintas sensibilidades. Del interior destaca un retablo del siglo XVI con esculturas talladas y policromadas, y el retablo mayor de estilo barroco, en este último se enmarca una figura gótica de Santiago.

 

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Palacio del Tribunal de la Inquisición o Casa de los ZapataPalacio del Tribunal de la Inquisición o Casa de los Zapata

En Llerena se estableció a instancias de Don Luis de Zapata –que ofreció su propia casa– el tercer Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición Española. En esta sede se agrupaban los obispados de Ciudad Rodrigo, Plasencia, Coria y Badajoz.

Albergar la sede del Tribunal del Santo Oficio proporcionó a Llerena una etapa de crecimiento y actividad económica, llegando a contar con 8300 habitantes. Destaca en este palacio y el resto de casas señoriales los patios porticados y el estilo mudéjar.

Actualmente es sede de la administración de Justicia.